Iquique: Falsa oncóloga atendió por tres meses en Hospital Ernesto Torres Galdamez.

Durante tres meses las doctora  Francisca Bulnes Valenzuela atendió en la unidad de Oncología del Hospital Regional de Iquique, donde tenía una oficina, daba instrucciones a las enfermeras, organizaba eventos e incluso adelantaba operaciones e ingresaba a la farmacia y el Some.

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Sin embargo, la profesional sólo era una creación de la dueña de casa, Karina Andrea Muñoz Aguilar (35), quien ayer fue formalizada y quedó en prisión preventiva por estafa y ejercicio ilegal de la profesión.

La mujer fue desenmascarada por la familia de una paciente a la cual le quitó cerca de 7 millones de pesos debido a un tratamiento de un cáncer al pulmón inexistente. El director del Hospital, Carlos Bustos, presentó ayer una querella tras enterarse de la existencia de la falsa doctora, mientras que el jefe de la unidad de Oncología del Hospital, Luis Alvaro Mancilla, declaró a la policía que la mujer llegó en octubre y era extremadamente sociable a integrada al equipo, pero que nunca la autorizó para instalarse o atender personas.
Karina Muñoz llegó al hospital, presentó una credencial de la Pontificia Universidad Católica y dijo ser la médico cirujano y oncóloga Francisca Bulnes, quien venía en búsqueda de una droga que habían mandado a Iquique en forma errónea para un paciente de Arica.
Abordó a la químico farmacéutica Ana María Chang, quien creyó su historia y se la presentó al resto de los funcionarios. Tras ello, señaló tener contactos en fundaciones para gestionar el acceso gratuito a remedios de alto costo, a lo que sumó ser hija de un alto ejecutivo de Lan por lo que podía conseguir pasajes rebajados. No conforme con ello, contó que era sobrina del Ministro Bulnes y que tenía contactos en mineras para conseguir donaciones y contratar a personas que necesitaran trabajo, al mismo tiempo de indicar que era familiar de una fiscal que podía “borrar prontuarios”.
Fue así como durante tres meses acudió durante todo el día a la unidad de oncología del Hospital, donde le facilitaron una oficina y daba instrucciones a las enfermeras para realizar procedimientos endovenosos relativos a acciones paliativas contra el cáncer. A sus “pacientes” incluso los asesoraba y se los presentaba a otros médicos y a la asistente social del Hospital, sumado al hecho que los acompañaba a la farmacia a retirar remedios e incluso lograba adelantar operaciones programadas. También daba recetas con talonarios del Hospital e incluso organizó una rifa en el recinto para ayudar a una paciente.
La mujer vivía en el edificio Ventana al Mar y tiene antecedentes por estafa en Ancud, Puerto Varas y Ñuñoa.

CONTROL DE DETENCION

El fiscal Ricardo Thompson la formalizó por estafa y ejercicio ilegal de la profesión, a lo que el defensor  Víctor Torrres respondió con una histriónica argumentación emplazando al juez Frederick Rocco a fallar ajustado a lo que dice el Código Penal y no influido por la presión de los medios de prensa. Según el abogado defensor, la imputada ayudó a la investigación al confesar su participación y no existe ningún documento donde ella firme como doctora, por lo tanto “con suerte es una estafa” y recibiría penas de 541 días, por lo cual solicitó detención nocturna en su domicilio porque tiene un hijo de un año y medio que acude a la Teletón y ella es la única que puede asistirlo.
Tras escuchar a las partes, el juez sostuvo que hay al menos dos estafas acreditadas, la declaración de los testigos y de la misma imputada, agregando que su colaboración es discutible en el fondo y ello se debe analizar en otra instancia, por lo cual dictaminó su prisión preventiva por los 90 días que dure la investigación debido a que su libertad es un peligro para la seguridad de la sociedad.

VICTIMA

Una de sus víctimas, Sara Godoy Vega (27), fue tratada durante meses por un cáncer inexistente e incluso la “doctora” acudía a su domicilio y le hacía punciones en la espalda para extraer líquido. Su familia le entregó cerca de 7 millones de pesos y hasta en el Colegio Adventista organizaron un bingo para juntar fondos: “nos tomaban radiografías y muestras de sangre en el hospital que ella misma ordenaba, incluso analizó a mi hijo de 8 años para descartar que el cáncer fuera hereditario y al final yo nunca estuve enferma.  Seguiremos hasta las últimas consecuencias porque creemos que hay más víctimas y más implicados. No es posible que una persona actúe en forma tan impune en un hospital. Todos le hacían caso y hasta me presentaba a otros médicos. Si no la pillamos todavía estaría atendiendo gente en el Hospital”.

 

 

 

 

 

 

 

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