Colombia: El Holocausto del Palacio de justicia II Parte: Tanques y helicópteros, Entran los tanques.

Mientras esto sucedía en la plaza de Bolívar, el general Jesús Armando Arias Cabrales en coordinación con el Teniente coronel Luis Alfonso Plazas Vega, preparaba la operación de retoma y revisaba los planos de la edificación. Se decidió que varios vehículos blindados del tipo cascabel y urutu fueran movilizados desde la escuela de caballería del Ejercito hasta la plaza de Bolívar para liderar el operativo denominado tricolor 83.

Los primeros Comandos del Copes descienden sobre la azotea del Palacio de Justicia.

12219419_507011442801411_2497983139772369023_n

El primer cascabel del Ejercito vuela la puerta de bronce que daba acceso al Palacio de justicia.

11039275_507011309468091_5588248151875088800_n

Una toma de primera plana del rostro de un soldado que espera avanzar a descubierto hasta el Palacio de justicia.

11224313_507011329468089_6532370350098632675_n

Un agente de policía, parapetado sobre un edificio que da a la terraza del palacio de justicia por su costado norte.

12191743_507011359468086_2106862005635597611_n

Los cascabeles son vehículos de combate con blindaje liviano, tienen un cañón de noventa milímetros, cuentan con tracción sobre las cuatro ruedas y espacio para tres tripulantes. Los urutús son vehículos de transporte de tropa, no de combate, con blindaje liviano, una ametralladora punto cincuenta y espacio para unos 12 tripulantes. En total eran 24 blindados, 18 cascabeles y 6 urutús. Los carros se desplazaron a 70 km/h en fila india desde la escuela de caballería.

Sobre las 12: 30 ya estaban en los alrededores de la plaza de Bolívar, 8 blindados. Otro vehículo, el número 9, se averió a la altura de la calle 83 y debió dar media vuelta. Pocos minutos después, los 8 aparatos empezaron a avanzar sobre la edificación, de donde recibieron fuego graneado de los insurgentes.

Hacia la 1 de la tarde, por el costado occidental del palacio, un primer Urutu hizo su ingreso al sótano ubicado sobre la carrera 8ª y que estaba custodiado en ese momento por 6 guerrilleros. 14 soldados del Batallón Guardia Presidencial, recibieron la orden de entrar protegidos por el aparato. Antes de ingresar el vehículo disparó quince proyectiles de grueso calibre contra la reja metálica. Luego dos minas fueron activadas de manera controlada. La puerta cedió. Al entrar el tanque, la ametralladora Mag. 7.62 mm que tiene instalada en la parte superior golpeó contra el techo y se desprendió. Los soldados irrumpieron resguardados por la armazón, mientras intercambiaban disparos con los rebeldes que estaban protegidos por sacos de arena.

Mientras esto pasaba y 4 cascabel cubrían el perímetro de la Plaza de Bolívar, sobre la 1:55, otros 3 blindados empezaron a reptar por las escaleras del palacio, cuyo acceso era perpendicular al edificio. La pesada puerta principal, de bronce y vidrio estaba cerrada, pero el acceso no había sido minado.

En vista de ello el coronel Plazas ordeno: “Penetren pero rápido”.

Luego de subir el primer aparato, este giro 90 grados para quedar de frente al portalón de mármol, sobre el que se leía la famosa frase de Santander: “Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”. El blindado hizo un primer disparo que destrozo la puerta, para luego tratar de avanzar hacia dentro de la edificación, pero en seguida se atascó con los marcos de la puerta. Tras retroceder y tratar de forzar la entrada 4 veces, al quinto intento, los quicios cedieron y el cascabel entro a la edificación bajo el fuego pesado de ametralladoras.

El balón estaba ahora en el campo del Ejército.

Dos blindados le siguieron (en el tercero que entro, estaba el Coronel Plazas) y dominaron la situación en el primer piso, aislando los dos pelotones del M-19: el de Almarales que quedo en las plantas bajas y el de Otero parapetado con 30 rehenes en el ángulo norte del último piso. En manos de este último grupo, se hallaba Reyes Echandia, presidente de la corte suprema y una decena de magistrados.

A esa misma hora, entre las 3 y 3:30 de la tarde, de una reunión en palacio a la que asistieron el presidente de la republica Belisario Betancur, el ministro de gobierno Jaime Castro, de defensa Miguel Vega Uribe, y los generales Manuel Guerrero, Paz jefe del estado mayor conjunto y Víctor Delgado Mallarino, comandante de la policía, se decidió que no se habría de negociar con los subversivos y que se continuaría con el operativo militar, exigiendo de los atacantes, su entrega y la liberación de todos los rehenes.

De forma paralela al operativo por tierra, se dio la orden para que comandos del grupo Copes, a bordo de 3 helicópteros Iraquois asaltaran desde el aire la azotea de la edificación. La avanzada estaría al mando del capitán Héctor Aníbal Talero cruz, un oficial de 33 años entrenado por la guardia civil española. Al mediodía el capitán recibió las órdenes mientras estaba en su oficina, pero no fue sino hasta después de las 3, que ya estaba en uno de los aparatos que sobrevolaban el centro de Bogotá.

La batalla dentro del palacio

Con el ingreso de los tanques los asaltantes habían pasado de atacantes a defensores.

Luego de una leve resistencia y atemorizados por la presencia de los blindados, los miembros del M-19 iniciaron su repliegue hacia el segundo piso. En efecto con el ingreso del tercer y cuarto cascabel, las unidades de la Escuela de Caballería controlaron el primer piso y empezaron el rescate de los primeros rehenes. Cuatro carros de combate era el número de vehículos que permitía el espacio del palacio; no solo podrían controlar el fuego de los irregulares sobre el patio central, además, facilitarían el movimiento de las unidades de infantería que recuperarían el edificio.

A las tres de la tarde el Palacio de Justicia era un campo de batalla. A esa hora, las fuerzas del orden tenían ocupado el sótano con las tropas del Batallón Guardia Presidencial y el primer piso con la Escuela de Caballería. Esperando la llegada de la infantería, el M-19 había colocado ametralladoras en las escaleras, único acceso aparente a los pisos superiores.

El holocausto de las balas: dos héroes para el recuerdo

Una vez los tanques dominaron el primer nivel, la siguiente tarea era la captura del segundo piso. Mientras la Escuela de Artillería se desplazaba de sus cuarteles en la localidad de Usme, al sur de la ciudad, hacia la Plaza de Bolívar, la orden de lanzarse al asalto para alcanzar el segundo piso la recibió la compañía de contraguerrillas urbanas, al mando del teniente Sergio Villamizar Quintero. Era un pequeño grupo de unos 20 hombres muy bien entrenados que ingresó al edificio. El grupo fue avanzando de columna en columna hacia las escaleras en la medida en que los disparos del M-19 se lo permitían. La tropa desde el primer momento les intimó rendición. La respuesta fue de improperios, palabras soeces y disparos con armas de fuego.

El combate seguía in crescendo.

El M-19 disparaba ráfagas de ametralladoras de forma indiscriminada a la vez que utilizaba granadas y explosivos de todo tipo. La suya era una defensa desesperada. Con el ingreso del primer pelotón de 40 hombres de la Escuela de Artillería, al mando del entonces mayor Fracica, segundo comandante de dicha escuela, se saturó el primer piso. Con él entraron algunos policías y agentes del DAS. Sin embargo, había una falta de organización entre las unidades desplazadas al área de los combates, lo que impidió coordinar todos los esfuerzos.

Mientras Fracica buscaba el acceso al segundo piso por la biblioteca, una ametralladora ubicada en la escalera que conducía del primero al segundo nivel y que era operada por una mujer a la que los soldados motejaron como “Diana la Cazadora” por su ferocidad, impedía acercarse a los primeros peldaños. El teniente Villamizar envió sus contraguerrillas una y otra vez hacia las escaleras para capturar el segundo piso. Pero la ametralladora los hacía retroceder. Finalmente, él mismo se lanzó a la cabeza de sus hombres, pero tras avanzar unos metros fue alcanzado por las balas, lo mismo que su segundo al mando, el sargento Orlando Zabala García. Cuando la guerrilla cesó su ataque, por radio el coronel Plazas pidió camilleros para evacuarlos. Sus cuerpos estaban todavía al alcance de los proyectiles de la ametralladora. Rápidamente los camilleros de la Cruz Roja ingresaron al infernal escenario y trataron de colocar a los heridos en las camillas. Pero las ráfagas del M-19 no respetaron las insignias humanitarias y les dispararon a los socorristas. Luego de nuevos intentos -cubiertos por el fuego nutrido de la contraguerrilla y los soldados de la Escuela de Artillería- los camilleros lograron sacar a rastras los cuerpos de los heridos hasta llevarlos a un lugar seguro.

Villamizar murió en el camino al Hospital Militar. Zabala logró llegar con vida y se salvó. Ahora las ametralladoras no se veían pero quien llegara al descanso de las escaleras era según el Coronel Plazas, “hombre muerto”.

Mientras tanto, los comandos del GOES y el cuerpo de operaciones especiales, Copes, que habían sido helicoportados a la azotea alrededor de las 4 de la tarde, recibieron una lluvia de proyectiles -porque con el ruido de los helicópteros habían alertado a los guerrilleros-, y después de colocar poderosos explosivos, lograron derribar la puerta de acceso, pero solo llegaron al cuarto de máquinas. Penetraron, entonces, por una claraboya y luego por una escalera de hierro adosada a la pared y fueron recibidos por disparos de los guerrilleros del M-19. Los uniformados vencieron la resistencia y avanzaron hasta un hall, luego del cual venía un corredor que pasaba frente al área de ascensores y conducía a una puerta de vaivén que daba entrada al salón de plenaria.

Los policías lo alcanzaron ganando cada centímetro tiro a tiro. Luego, el corredor seguía a mano izquierda pero desde allí nada se podía ver. El humo de las granadas fumígenas y las bombas utilizadas por los guerrilleros en un área con poca visibilidad natural y sin luz eléctrica, hacía muy difícil el avance para los agentes del orden. La peor parte comenzó a eso de las cinco de la tarde. El capitán Orjuela cayó herido por una granada de fragmentación que lo alcanzó por lo menos en tres partes del cuerpo. Arrastrándose retrocedió, ayudado por dos de sus compañeros, los tenientes Bermúdez y Aldana. Aun así intentaron otra vez continuar su tarea de alcanzar las oficinas y rescatar a los rehenes.

Pero un tiro disparado al capitán Orjuela, que milagrosamente pegó en su fusil y lo derribó, impidió el avance. Al final se tuvo que replegar, siendo reemplazado por el equipo de combate del capitán Talero.
Los guerrilleros retrocedieron pues se habían ubicado en forma de emboscada detrás de una puerta metálica, que servía de paso obligatorio para encontrar las oficinas donde a esa hora los magistrados permanecían como rehenes. Desde allí los insurrectos podían ver a los agentes, que se movían desde área iluminada por la luz del día. Estos en cambio, no lograban verlos.

Al cruzar la puerta se inició un intenso intercambio de disparos, y aunque la guerrilla cedió terreno y los agentes avanzaron, al final perdió la vida el comandante del grupo copex, capitán Héctor Aníbal Talero Cruz, de un tiro en la cara. Todos sus hombres, el teniente Orlando Aldana Avila, el subteniente Bermúdez y el subteniente Wilson Aparicio Chacón quedaron heridos. Un grupo de agentes, cubriéndose con el fuego de sus armas, logró alcanzar a los heridos y evacuarlos antes de que los remataran. A esta hora ya el incendio del Palacio de Justicia había cobrado grandes proporciones. El calor era intenso y la acción de los agentes resultaba infructuosa. Sin poder rescatar el cuerpo inerte de su jefe, los policías tuvieron que replegarse hacia la terraza de nuevo.

unnamed

….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s