Colombia: El holocausto del Palacio de justicia I Parte El plan.

La denominada Operación “Antonio Nariño por los derechos del Hombre” había sido diseñada y planeada por Álvaro Fayad máximo dirigente del M19, con el objetivo de hacerle un “juicio revolucionario” al presidente de la República, Belisario Betancur Cuartas, acusado de haber incumplido el pacto de tregua con esa organización. Y ese juicio lo llevaría a cabo, nada y nada menos que la corte suprema de Justicia, retenida por el comando asaltante.

Un militante del M-19 hacia 1980.

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Un policía apunta con una subametralladora hacia el interior del Palacio de justicia.

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Alvaro Fayad, maximo cabecilla del M-19 en 1985 y quien planeo la toma del Palacio de justicia. La Policía Nacional lo dio de baja 4 meses después.

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Varios agentes de Policía arrastran a uno de los heridos, durante los primeros momentos de la toma.

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El comando Iván Marino Ospina conformado por 41 guerrilleros sería el encargado de llevar a cabo la operación. Por esto, algunos de los militantes que tenían mayor experiencia en el terreno “militar” fueron comisionados para su ejecución, y 3 dirigentes de primera línea del M-19, Luis Otero Cifuentes, Alfonso Jacquin y Andres Almarales Manga, serían los encargados de dirigirla sobre el terreno.

Las unidades del M-19 se habían dividido en dos “pelotones” (según su propio planeamiento): el primero sería el encargado de cubrir el sótano y las dos primeras plantas de la edificación, y contaba con 3 escuadras de asalto y 1 de apoyo, con 5 o 6 guerrilleros cada una. El segundo pelotón con 2 escuadras tomaría el control del tercer y cuarto piso, haciendo rehenes a los miembros de la Corte Suprema de Justicia. Todos estarían armados con fusiles, carabinas y ametralladoras, suficientemente pertrechados de municiones, explosivos y granadas de mano.

El operativo estaba destinado para realizarse el 18 de octubre mientras visitaba la capital de la república el presidente francés, François Mitterrand. Sin embargo, dos guerrilleros que tenían los planos del edificio fueron detenidos en la víspera y el plan se abortó por unas semanas. Pero como el cuerpo de 20 policías que reforzaba el edificio fue retirado en los primeros días de noviembre, Álvaro Fayad decidió seguir adelante con el plan que quedo planificado para el miércoles 6 de noviembre de 1985.

El Palacio

En el edificio se hallaba un reducido grupo de guardias de seguridad privada – apenas 6 celadores-, y los escoltas del presidente de la corte suprema de Justicia y del magistrado Patiño Roselli: dos agentes del Das y dos del F2 de la Policía. También estaban presentes los 2 guardaespaldas del presidente del consejo de estado, Jaime Betancur Cuartas.

La arquitectura de la edificación del Palacio de Justicia la hacía ideal para ser defendida fácilmente por un comando de asalto. Solo tenía dos accesos: una por el sótano, susceptible de ser cubierta desde las escaleras que conectaban al primer piso; y la puerta principal, frente a la Plaza de Bolívar por el costado sur. Un muro exterior de hormigón -poco estético según muchos- protegía el edificio interior y el conjunto de oficinas; entre los dos había un pasillo suficientemente grande como para que después varios Cascabel operaran en él. Por lo tanto si las tropas de infantería trataban de forzar la entrada sin cobertura blindada serian masacradas por el fuego de los guerrilleros.

La toma

Sobre las 11 de la mañana del miércoles 6 de noviembre de 1985, un grupo de 7 guerrilleros vestidos de civil y armados, entre los cuales se hallaba Alfonso Jacquin entraron por la puerta principal del palacio fungiendo de simples visitantes. Una vez dentro asumieron posiciones en el edificio; dos en la secretaria del Consejo de Estado, dos en la secretaria de la Sección Tercera del Consejo de Estado, dos en la cafetería y otro en el tercer piso.

En ese momento, y ya habiendo corroborado el estado de la situación y las medidas de seguridad, Jacquin hizo una llamada telefónica desde el interior del palacio a Luis Otero, para confirmar la orden de ataque. Este salió inmediatamente de una casa en la calle 6ª Sur con carrera 8ª.

A las 11:40 del mediodía, 24 guerrilleros a bordo de 2 vehículos -un camión Ford 350 color verde con 14 irregulares a bordo, y un vehículo de carga mediano de placas SB-6671- ingresaron atropelladamente por el sótano de la edificación, ubicado en uno de los costados del palacio de justicia, mientras un microbús en el que habían 4 hombres bien armados se atravesaba en la vía de acceso para cubrir la entrada de los 2 vehículos.

Del camión Ford color verde que freno dentro del sótano, descendieron 14 guerrilleros que abrieron fuego sobre los 2 celadores que custodiaban esa entrada, Eulogio Blanco y Gerardo Díaz. Los dos cayeron acribillados por las balas de los insurgentes (sin haber podido accionar sus armas), que enseguida tomaron la escalera de acceso al primer piso y ascendieron a la primera planta, de donde pasaron a los demás niveles. Allí se enfrentaron a tiros con 2 agentes de seguridad privada y los uniformados que fungían de escoltas de los magistrados de la corte. Los celadores salieron de la edificación, mientras los agentes del DAS y el F2 los cubrían con subametralladoras MP5, pero minutos después los uniformados serian neutralizados por los irregulares, que tomaron como rehenes a Jaime Benítez Prieto y Libardo Durán, miembros del F2 que fungían de guardaespaldas del presidente de la corte suprema de justicia. Jorge Tadeo Mayo Castro, administrador del Palacio, quien se encontraba en el primer piso del edificio, también fue asesinado en ese momento por guerrilleros del M-19.

En menos de 10 minutos el edificio había caído en manos de los insurrectos. Sin embargo, rápidamente unidades de la policía y del batallón Guardia presidencial cubrieron el perímetro exterior, lo que hizo que por un error de coordinación, la última escuadra del M-19 que debería minar el acceso principal del edifico no pudiera entrar a él. Del comando de 41 guerrilleros, 35 ya estaban dentro.

El M-19 controla la situación

Los estallidos y la balacera habían alertado de inmediato a las autoridades. A las 11:40 el agente Dimas Valdés Escobar y el subteniente Rómulo Fonseca Villada llegaron en una primera radiopatrulla a atender la emergencia. Pronto se les unieron miembros del F2, automotores de la Sijin, controladores de tránsito, detectives del Das, civiles de la reserva (como Jorge Arturo Sarria Cobo, conocido como “el Rambo criollo”, antiguo infante de la Armada Nacional) y policías que estaban de permiso como el agente Portilla Franco. Todos acudieron al sitio del ataque sin saber claramente que estaba pasando.

Desde el interior de la edificación, los guerrilleros repelieron a los uniformados que trataron de acceder al Palacio y neutralizar a los tiradores del M-19; a favor de ellos jugaba el muro exterior del palacio que actuaba igual a una muralla. En la primera media hora, el subteniente Fonseca, y los agentes Portilla Franco, León Ariza y Rodríguez Vivas cayeron abatidos por el fuego inclemente de la subversión, que tenía dominada la situación y haría llegar al presidente de la república sus exigencias por medio de unas grabaciones entregadas a la prensa.

El primer pelotón del M-19 cubría el sótano y la primera planta, mientras en el tercer y cuarto piso el otro grupo, al mando de Luis Otero había instalado nichos de ametralladora dirigidos a la puerta principal y a la azotea.

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